31.10.14

aeropuerto


Es ese espacio donde la vida se suspende. Aeropuerto interestelar. Ni afuera, ni adentro, ni arriba, ni abajo. colgadas d un cable van tus emociones y pensamientos. la nada que ahora existe plancha el pulso del mar. solo circula el aceite d las escaleras mecánicas x tus venas. Se oye una sordina d motores q se alejan y no despiertan. Malhumores fermenta y nostalgias envenena, la cápsula aeroportuaria. Como en un desierto sin nubes, lloras buscando la sombra d su espalda torneada. comida y agua escasean, también la voluntad. Buscas en una estrella afuera, en una ventana difusa, deshacerte como música en el viento. aparece entonces ese punto d referencia. Un espacio vacio y pleno q t devuelve a la magia. El q t asigna el anatema que descifra tu presente. El q tejiste y destejiste cuando eras Penelope. El q encendiste en las noches azules y dibujaste c manzanas. El q deberas despertar ni bien bajes del cielo a la tierra. Lloraras cuando la puerta d la nave se abra y atravieses el pasillo q t deposita en el centro d tu alma. Aprenderás q de nada sirve llamar al sol si la era d acuario no quiere salir. Creceras si aprendes a no esforzarte xa q t endulcen. Deberas concentrarte en ese rayo q atrapaste esa mañana en el parque. conservarlo cálido y sereno cerca d tu corazón. Para latir otra vez y que estallen tus sueños. Aunque t mire desde lejos, concentraras su brillo d estrella y sonreirás para iluminarla. 

18.10.14

rascacielos

en la noche que se apaga, crezco si tu mirada no encuentro. Rascacielos de colores me invento para treparte entero y no dejar de buscarte. Late un corazón en cada esquina. En cada luz que revelo. Estas todavía adentro mío. Te extraño y te deseo como el fuego que vuela en un reguero.

9.10.14

Luna roja



Voy a quedarme en estado noche toda la noche, ocupar la casa desordenada y adueñarme del tiempo de tu mirada. ahora que la luna de los enamorados se apaga, respiro y crezco en la lluvia de metal. en el viento que me tuerce porque necesito robarte. y en el murmullo de tu andar. esta madrugada puedo dormirme en tus brazos serenos, si la distancia debo dibujar. si me cantás al oído, te enciendo veloz y me alargo como rama para tocar. serás tormenta y no fantasma en mis sábanas. serás mar cuando te vuelva a mirar. Percibo tu cresta morena. vuelo. no me cortes corazones de manzanas. voy a encerrarte, hasta que confieses la verdad.

4.10.14

Notre Dame

Las entrañas se les soltaban cuando se amaban y un día ese rito desapareció. Al impacto de bala le siguió una densa bruma. Días escurridos en cámara azul. Ella corrió a atarse las zapatillas. El se abrazó a su sangre. Redefinieron enlaces y puntos de partida. El haz dejó de señalarlos. Su Universo robado se esfumó. Cada cristal. Cada tramo de piel. Cada mirada. El embrión que lo había formateado lo ocupó entero. lo retiró. Un miedo conocido y lejano volvió a invadir al niño perfecto. Se le tambaleó su rutina de felicidad. Tal catedral había diseñado que ya no se acordaba de sentir. Juntos, una caricia lo deshacía y una charla lo proyectaba. Reforzó paredes, sacó pasaje y volvió detrás de su muralla. Sus sueños se le habían escapado y los recuerdos volaban de cama en cama. Nunca más se miraron y se miraban todos los días. Se olían y no se respiraban. Se deseaban sin tocar. Ella trepó bosques y montañas. El recorrió el mundo de a dos. Ella subió y bajó escaleras. El hizo y deshizo cada mitad. Se lloraban en silencio. Conocían su penitencia. Desfasados, la vida los ajustició en una estrella. Alto encerraron sus sueños. El le cedió la llave. Ella la tiró al mar. Caminó por la orilla. Maldijo la noche. Maldijo el día. Refrescó sus pies en la espuma con sal. Se miró en el horizonte y aprendió a nadar. 

Ilustración: Benjamín Lecombe