17.3.09

Eva y Adán conversan

Un mundo que sólo existe en esa mesa. Que se teje y desteje de a dos. Con el índice en alto de él. Con las manos pensativas, ahuecadas, de ella. Una escultura les da el trasero para no oír. Una copa de vino. Un botellón de vitrina. El reprocha. Ella escucha. Quién sabe si acepta. Su torso ligeramente hacia adelante. Los codos sobre la mesa. La cabeza a un lado. En la soledad del museo. Esa porción de Edén. Con la luz suave de la media tarde, entre ornamentos y orquídeas recién acomodadas, una oportunidad tendida al encuentro. El índice puntualiza. Subraya. Tal vez apunta. Fantasma de la manzana. Lo resolverán. O no. En un cuadrilátero. De cama o de mesa. El afuera no cuenta. Sólo ellos fijan las reglas. Acomodan su propio universo. Acuerdos y desacuerdos que los anudarán al camino. Cuando una pareja se quiebra, sólo migas en el piso quedan.

1 comentario:

mariasca dijo...

Maravilloso relato,amiga!
Besoss