24.3.09

Angelitos y bidet


Los angelitos diabólicos custodian uno de los accesos al palacio donde vivió María Antonieta. Versailles, a una hora de París, está repleto de cachiruladas (salvo por su magnánimo jardín) y también de turistas. A pesar de su extensión, para entrar, para ir al baño, para tomar un café, siempre hay que hacer cola. Más que el famoso Salón de los Espejos, lo que llama la atención es el bidet de madera y cerámica donde apoyaba sus ancas Luis XV. En habitaciones floripondiosas y lujo imperial, un paseo por el derroche que precedió a la Revolución, con bidet y rococó.

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