30.3.09

Merci, au revoir, a bientôt


Me llevo

La luz de los puentes

El silencio del Sena

La elegancia de las orquídeas

Las extrañas flores de bulbo

La desmesura de Rodin

El "bonjour" acentuado en la segunda sílaba

Las sorpresas de cada Palais

El misterio de las almas del Sena

Las líneas sinuosas del art nouveau

El olor de las "fromagerie"

Les Marais y sus callecitas

Los crepes au chantilly

Los panne au chocolat

Nuevas puertas dentro mío

1.707 fotos

Más sonrisa

La gratitud por haber venido

Las ganas de volver

29.3.09

37 puentes

tiene París, cada uno con sus deseos e historias. El de Saint Michel mide apenas 62 metros. Fue construido en 1857 por Napoleón III, en honor a su tío Bonaparte. De ahí la gran "N", aunque también dicen que podría haberla hecho para homenajearse a sí mismo...

28.3.09

Despejado

verás un puente
y al final
un cielo verde

en cada farola
dejarás
un nombre
un recuerdo
un deseo renovado
un permiso
toda tu fortuna
o tu pasado
un cruce de incertidumbres
una mirada que cuenta

con la integral del camino
sumarás preguntas
desafíos
un gran crucigrama
y entenderás
por qué
simpre es hora
de comenzar.

Pont Alexandre III, construído de 1897 a 1900. Un sólo arco de 159 metros sobre el Sena, París.

27.3.09

Faro

viaje
a la velocidad
de tu alma
al promedio
de tus sentidos
abrirás
tus alas
hasta desmedirte
soñarás
una y mil veces
cada luz
infinitos puentes
materiales encantados
piedra
mármol
rubí.

Camino de narcisos
nínfeas
hacia un paraíso
que asoma
fugaz
al final de la noche.

Sólo un instante
verás
su silueta
y un faro
te contará
quién sos
si caminas
feliz.

26.3.09

Colchón de flores


Oasis en medio del acero. Perfume, suavidad y textura. Invitación a levitar. Ser y pasar. Pertenecer a ningún tiempo. Ninguna dimensión. Flotar. En una mirada. En un espacio. En un volumen vacío. Borrar melancolías. Rosas de cerezos en una primavera lejana. Una sonrisa difusa. Perpetua. Navega en el mar. Pronunciarás un verbo. Volarás. Al nido de la estrella. A la ruta de la libertad. El viento te acompaña y un haz de luz. Que seas iluminado.

Jardín de cerezos, La Defense. París.

25.3.09

Amor tallado


Los dos son uno, van juntos, nacieron de la misma roca. Pasarán penurias y soledades. Comparten la mirada. Se tienen el uno al otro. Tete monumentale, la obra de Igor Mitoraj, sorprende en La Defense, el barrio "moderno" de oficinas de París. El artista nació en Alemania en 1944. Cuando Igor tenía meses, él y su mamá se salvaron milagrosamente de un bombardeo. Entonces, partieron a Polonia, donde Mitoraj se formó y crió. Hoy vive entre París y Pietrasanta, el pueblo de 25 mil habitantes en la Tosana italiana, donde es ciudadano ilustre.

24.3.09

Angelitos y bidet


Los angelitos diabólicos custodian uno de los accesos al palacio donde vivió María Antonieta. Versailles, a una hora de París, está repleto de cachiruladas (salvo por su magnánimo jardín) y también de turistas. A pesar de su extensión, para entrar, para ir al baño, para tomar un café, siempre hay que hacer cola. Más que el famoso Salón de los Espejos, lo que llama la atención es el bidet de madera y cerámica donde apoyaba sus ancas Luis XV. En habitaciones floripondiosas y lujo imperial, un paseo por el derroche que precedió a la Revolución, con bidet y rococó.

23.3.09

Abrazo

Un espacio donde las impurezas no llegan. No contaminan gritos o sermones. Palabras hirientes o actos miserables. Un rincón a salvo de bajezas, malos tratos y rencores.

El abrazo, Picasso, 1903. Museo de L'Orangerie.

22.3.09

Descanso

La sensualidad, el trazo, la ambientación y los colores de Henri Matisse. La Odalisca en culotte gris (1927) perteneció a la tremenda colección Jean Walter- Paul Guillaume. Ambos señores fueron maridos de Dominique Walter. Ella supo elegir. Jean fue arquitecto y mecenas, mientras que Paul, uno de los principales merchantes de arte de principios del XX. Hoy la colección entera --donde no faltan Picasso, Renoir y Modigliani--, se disfruta en el museo de L'Orangerie, París.

21.3.09

Parir

Una imagen
Un deseo
Un amor
Una idea
Un viaje
Una emoción
Una tristeza
Una cara
Un pincel
Una sonrisa
Un universo
Una lágrima
Un corazón
Un proyecto
Un camino
Una primavera
En París.

20.3.09

Esferodinamia

Burbujas de colores para flotar. Sólo hay que mirarlas fijo para subirse a una de ellas y despegar. Desde arriba, verás el cielo abierto. Pompas de jabón colorean el aire. Fucsia, anaranjado, amarillo. Toboganes de arcoiris que no conocen túneles estrechos. Ruedan y se deslizan en un sube y baja almidonado. Salvavidas periférico en la oscuridad. Pi por radio al cubo, integral de volumen, globos de primavera. Buscan otras galaxias.

19.3.09

Azul

Llama
a tu puerta
una historia
un color
que te define
en oposición.

Detrás
como sordo oyendo
sentirás
la amalgama del dolor
donde todo es silencio.

En la guarida
de tus partituras
ver y nacer
orbitarán
tu espacio.

Dormirás
en esa profundidad
que aísla y sella
un corazón.

Deseo
infinito
de armonía
que te alcance
y abras.

18.3.09

La Douleur

Paul Cézanne lo sabría cuando creó La Madeleine o La Douleur, en 1869.
Reconstituirse a pesar de todo. A expensas del dolor que llaga heridas. La incertidumbre de no saber. Angustia de esperar. Necesidad de edificarse. Ladear el pantano de los miedos y tristezas. Una luz debería llegar.

(Musée d'Orsay, Paris).

17.3.09

Eva y Adán conversan

Un mundo que sólo existe en esa mesa. Que se teje y desteje de a dos. Con el índice en alto de él. Con las manos pensativas, ahuecadas, de ella. Una escultura les da el trasero para no oír. Una copa de vino. Un botellón de vitrina. El reprocha. Ella escucha. Quién sabe si acepta. Su torso ligeramente hacia adelante. Los codos sobre la mesa. La cabeza a un lado. En la soledad del museo. Esa porción de Edén. Con la luz suave de la media tarde, entre ornamentos y orquídeas recién acomodadas, una oportunidad tendida al encuentro. El índice puntualiza. Subraya. Tal vez apunta. Fantasma de la manzana. Lo resolverán. O no. En un cuadrilátero. De cama o de mesa. El afuera no cuenta. Sólo ellos fijan las reglas. Acomodan su propio universo. Acuerdos y desacuerdos que los anudarán al camino. Cuando una pareja se quiebra, sólo migas en el piso quedan.

16.3.09

Cucarachas fashion

La moda también es arte... ¡y bichos! O por lo menos así lo demuestra Kenzo, en su original vidriera, en el coqueto barrio de la Madelaine en París.

15.3.09

Besos de Rodin


Besos de piedra que despiertan. Besos porque sí. Besos demorados. Besos rojos. Besos de invierno. Besos interminables. Besos de estación. Besos sorpresivos. Besos sinceros. Besos de autor. Besos que esperan. Besos por correo. Besos curativos. Besos por palabras. Besos que no olvidan. Besos nunca dados. Besos de repetición. Besos que faltan. Besos de cine. Besos prohibidos. Besos vacíos. Besos de emboscada. Besos de traición.

14.3.09

Estaciones


Tránsito a ningún lugar. El espacio donde confluyen todos los puntos pero a la vez ninguno. Intersección de universos. Removedor de adrenalinas. La medida de un abrazo, la longitud de un reencuentro, despedidas, ilusiones, soledades, sueños. Amable forma de transcurrir. Deslizándose. Vacío entre dos segmentos. Conjunción de colores, razas, olores e idiomas. Bienvenidos a la Gare du Nord, París.

13.3.09

Espejos


Es un juego. Vemos lo que queremos. Lo que necesitamos. Lo que falta. Lo que sí y lo que no. En el fondo del estanque circular, espera a sus víctimas sin almohada. Sabe nadar. Pero no le importa. Le gusta hamacarse con las ondas. Reirse. Alimentarse de lo que los patos dejan. Señora Ella vive debajo muy cómoda. Hay que sentarse horas frente al lago, elegir una reposera cómoda de las Tullerías, llevarse un buen libro, de vez en cuando levantar la mirada, perderse en el reflejo ciego de las estatuas, para saber de uno, de anhelos, sueños y fantasías. Felicidad puede latir en el prisma de algunas gotas. Invisibles esferas. No hace falta vaciar el estanque para conocerla. Ciertas tardes de sol, brilla en el centro del disco. Refleja los ojos de quien la encuentra. Dicen quienes la descubrieron que no tiene cara. Sólo miles y diminutos espejos.

12.3.09

El tiempo


Una cadencia escabrosa
broma de los indecisos.
Un compás de espera
Una corriente contra la corriente.
Un adjetivo incorrecto.
Un camino si hay proyectos.
Una amenaza si naufragan.
Una arruga cada mañana.
Un tatuaje indeleble.
Una sonrisa.
Una memoria.
Una metáfora que grita.
Un verso.
Una tribulación.
Un puente que sostiene.
Un perfume
Una sombra
el ahora
todos
en la hoguera.

11.3.09

Escarabeo


La provocación que nace de la belleza. La que anima a desvelarse. A seguir. A intentar. A buscar. Cuando es no, un telón se abre. Estrellas a otro final. Paraíso a salvo. De miradas. Dolores. Maltrato y especulaciones queman. Allá, donde el mármol vive color y las formas se eternizan, tiñe la suavidad del amor. Donde llega el cincel. También una orilla. Donde es posible atravesar la soledad. Sondearla. Entretenerla. Amanecer cuando cubre la noche. Brillar si desaparece el sol. Luz que deja cometas en cada planeta. Una puerta en medio del vacío. Un adiós con navegador. Salir. Respirar. Caminar. Conmoverse. Sonreír. En cada ausencia.
La Naturaleza desvelándose ante la Ciencia. Ernest Barrias (1841-1905). Musée D' Orsay, Paris.

10.3.09

Nada, o mucho, que decir


"Trabajo como si nada existiera, como si no hubiera aprendido. Soy el primer hombre que hace escultura".

Aristide Mallol (1861-1944). Una de sus obras, en el Jardín de las Tullerías.

9.3.09

¿Vous monsieur?

Señor Mimo hace su paso de cajita de música sobre una pequeña tarima frente al Arco de Triunfo. Un semicírculo de cámaras rodea la pequeña celebración. Señor Mimo contagia sonrisas, juego, dulzura y niñez a metros de las espaldas de Napoleón. Con un mínimo gesto, desliza su silueta a un lado, baja el escalón e invita a ese alguien del público que lo mira, él sabe elegir, a ocupar su sitio. ¿Yo señor? No, señor. Ponerse en lugar del otro. Soltar la inhibición. Contarle al cuerpo y a la cara lo que la música y el corazón dicen. Pasar de la mirada ajena. Pequeño gran desafío. Lindo camino. Sonrisas. Aplausos. Telón.

8.3.09

El kiosco de los noctámbulos







"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos". (Rayuela, J. Cortázar).

Maravillas que emergen del metro, como la obra de Jean Michel Othoniel, "El kiosco de los noctámbulos", inaugurada en 2000 en la coqueta plaza Colette, estación Palais Royal-Musée du Louvre. Perlas de vidrio en colores, encastradas en un estructura de aluminio con dos cúpulas que representan el día y la noche. Una boca de arcoiris que todo lo sabe, que traga, escupe y exhala. Abajo, otra ciudad. Una no existe sin la otra. Universos opuestos que se arriman. Se alimentan. Aquí y Allá. Próxima estación. Deseo.

7.3.09

Después del silencio


Intimidad, belleza, luz. Las tres ninfas de las Tullerías (Aristide Mallol) departen desnudas ante miles de turistas. En absoluto conjuro femenino, ajenas a poluciones varias crean. Guardan bajo su piel de mármol, el tesoro de las líneas redondas y de la voluptuosidad. El enigma del silencio. Del ser generoso. El espacio de las longitudes donde nace el amor. Por encima de las no palabras, de los verbos que no encajan, alumbra su gris azulado lágrimas de plata. Corren por canaletas encendidas. Van a bañarse al Sena. Sonríen. Bailan. Sueñan. Señoras ninfas que nadie ve, que siempre estuvieron.