22.4.08

PARECERES)) Comer y beber a su manera

... a la manera de Manuel Vicent.

La mejor receta de cocina es esa sensación que los pobres llaman hambre y los ricos, apetito.

"Los ojos de la diosa Minerva, símbolo de la inteligencia, eran verdes de tanto aceite que bebía. El tálamo de Penélope en Itaca estaba hecho con un tronco de olivo. Más de doscientas veces se nombra el aceite en la Biblia para usos litúrgicos y medicinales, y en el Corán se campara su luz con la que desprende Alá. Todas la filosofías pasan, pero el aceite de oliva permanece y da sabiduría. Estos principios básicos han servido para confeccionar los estatutos de nuestra secta."

así dice en Comer y beber a mi manera, recién editado en Argentina por Alfaguara.

8.4.08

VIDAS)) Padeceres del perfecto hipocondríaco


1. Que te interesen los libros de salud cuerpo-mente, pero que al leerlos te hagas una lista de las enfermedades que aún no padeciste.

2. Que para conseguir un turno con el especialista, te demoren como mínimo mes y medio.

3. Que el día que llega al fin la consulta, esa presión que te preocupaba tanto en la garganta, justo desaparezca.

4. Que la noche anterior, leíste en Internet que esa molestia es signo de un mal incurable.

5. Que el médico te rete por leer estas cosas en Internet.

6. Que todos a tu alrededor te repitan "lo tuyo es psicológico".

7. Que lleves a todas partes una bolsita con remedios y todos te vengan a pedir tus ibuprofenos.
8. Que en definitiva, vivas comprando los remedios para vos y "para repartir".

9. Que los médicos por nada del mundo te dejan su celular para llamarlos ante una de nuestras "urgencias".

10. Que por más que te anotes en cuanta clase de yoga y seminario de meditación haya, el zapateo en la cabeza no se pase.

11. Que ya te aprendiste a leer casi todos los analisis y te adelantes al diagnóstico médico.

12. Que para no hacer huevadas, tengas que esconder los análisis en tu propia casa, para no abrirlos antes de llevárselos al médico, que justamente te demora un mes y medio en atender.

13. Que la hipocondría tiene cura.

14. Que si sos hipocondríaco seguramente también sos supersiticioso, entonces mejor no terminar la lista en 13.

15. Decíamos, que la hipocondría tiene cura.... ¿Algo parecido al amor? Nos suena.

1.4.08

EL ZARPAZO)) Por qué las cosas son como son

A los 5 se veía como una pumita feliz, sonrisa con hoyuelos, y tardes en el jardín.

A los 10, la pequeña felina paseaba contenta, y se sentía afortunada por su desempeño en la selva. Era el orgullo de papá y mamá. Jugaba con los otros pumitas, salía de vacaciones en la sabana, se reía con la barra de jaguares.

A los 15 ya se torturaba con la dieta, comía mucho, la cara se le había llenado de granitos (que después devinieron en pintitas), y sufría por no encontrar a su tigre. Era, lo que se dice, la "distinta" del grupo.

A los 20, la silueta volvió a su lugar, peleaba por un puesto medianamente rentable en la manada, todavía creía en su instinto y necesitaba convertirse en una puma mujer con todas las letras.

A los 25, ya había colgado la universidad de los leones, vivía sola y había encontrado un sitio aceptable en la manada. Empezaba a ver el mundo a través de otros animales que hablaban de viajes, costumbres, sexo, historias y personajes. Le picó el bichito.

A los 30, volvía de vivir un año en Europa, ya había dado un par de vueltas por el mundo, había hecho amigos aquí y allá. El desamor la dejó en terapia. Por primera vez cambió los pastos por los químicos. Hiper flaca, la puma lo único que hacía era trabajar.

A los 35 pasaba por toboganes de esperanza y desesperanza. Las pezuñas y el paso del tiempo empezaban a afectarle. Nada le cerraba y lo que sí, se le escapaba. Se mudó a otra sabana. Más lejos, más verde, más abierta, puro sol. Y un día abandonó el consultorio del terapeuta león. Empezó a bailar con otros pumas.

A los 40, anda pensante en la selva. Puso el ojo y el corazón en otras cuestiones, menos visibles, quizá. Ahora, la puma va y viene, busca, precisa su andar felino. Se prepara para dar el zarpazo.