28.10.07

Cris, Cris, Cristina...

...suspira y fantasea con que la piropea un albañil", cantaba Sabina. A ésta, a la local, parece que también le gusta jugar a ser la más mirada y deseada... Y, a juzgar por el resultado electoral, la "actitud" (y el aparato detrás) no falla. Andrew Graham-Yooll lo escribe sin rodeos en El País.

* "Populacho y políticos reflejan la necesidad argentina de hallar una especie de nodriza, un ente maternal, una gran teta, que alimente las fantasías del jardín de infantes, la idea de "un país feliz" que supuestamente existió antes de la muerte de Eva Perón.

* "Fernández" no tiene el peso sonoro de "Perón", pero ella tiene el perfil de mujer argentina aspirante a la juventud interminable que permite la magia cosmética lograda con la indudable ayuda del bisturí. Todo esto, educación, éxito, cara de nena argentina estereotipada, un chismerío de mujer apasionada con brotes furiosos en la intimidad doméstica, conforman una personalidad que se hace atractiva al electorado argentino, siempre buscador de fantasías seductoras.

gemas preciosas

alegría. niñez. piedras de mar. perderse.

¿serán naranjas?


esperando que los lilium que planté despierten. les doy días.

21.10.07

FELIZ DÍA)) a las no mamás


A las que hoy no recibirán ningún regalo.

A las que han intentado todo tipo de tratamiento.

A las que le rezan a San Expedito.

A las que el reloj biológico les martilla la cabeza y el corazón.

A las que se les hunde el pecho cuando alguien les pregunta para cuándo.

A las que fantasean con robarse un bebé en el supermercado.

A las que subirían al auto un chiquito en el semáforo.

A las olvidadas en los padrones de adopción.

A las que viven a través de los hijos de otros.

A las que sienten alegría y tristeza cuando se enteran de un embarazo.

A las que toman ácido fólico.

A las que pincharían un forro.

A las que jamás admitirían cuánto les gustaría.

A las que no hablan del tema.

A las que sí hablan.

A las que simulan que están bien así.

A las que les duelen las publicidades festivas.

A las que callan cuando otros hablan de embarazo e hijos.

A las que están solas.

A las que guardan esperanza.


* Maternidad, de Oswaldo Guayasamin, pintor ecuatoriano.

20.10.07

SPA)) Regalo para el finde


Otra maravilla que tomé de Efecto Mariposa.


LA PRUEBA)) de que el calentamiento global existe.


La genial imagen la encontré en Efecto Mariposa, blog por cierto muy recomendable.

MUNDO BIZARRO)) Azuceno, el enano, irá a su cumbre

Una desopilante y genial idea del Museo de la Ciudad. Pide a los vecinos que acerquen los enanitos de jardín que tengan en sus casas. Los adornos van a formar parte de una muestra, especie de "Cumbre de los enanos", desde el 16 de noviembre. Los temibles enanos de yeso tienen su curiosa historia. Se ponen en las terrazas y parques porque --según la leyenda-- alejarían de los bosques a los verdaderos enanos de jardín, lugar favorito para perpetuar sus crímenes. Lo curioso es que a partir de los años 80 en Europa --donde hay mucho fundamentalismo-- surgen varios grupos de "liberadores de los enanos de jardín". Los roban de las casas de noche para devolverlos al bosque. Paradoja de la vida, uno de estos locos terminó preso por liberar en una noche a 150 enanos. En tanto, uno ellos, Roel, se hizo famoso porque el ladrón lo mandó a viajar por el mundo y el enanito mandaba una postal de cada lugar que visitaba. La idea, como ya muchos saben, fue "rescatada" en la película Amelie. Aquí les presento a Azuceno (el de más arriba, con las flores), mi propio enanito de jardín. Da miedo, pero les aseguro que es inocuo. Si se porta bien, Azuceno estará en la muestra del Museo de la Ciudad, junto a su enanito vecino, que vive en la terraza de al lado (el de aquí arriba). A los dos vecinos podrán conocerlos en Defensa 219, Capital, hasta fin de año. Y los que quieran sumarse a la propuesta del Museo pueden llamar al 4331-9855 y 4343-2123 o mandar un mail a prensamuseodelaciudad@buenosaires.gov.ar

8.10.07

VIAJES)) Naranjas, enanitos y azahar

Hay otra vida donde el enanito y sus amigos cuidan el puesto que vende naranjas gordas y brillantes, donde la tarde huele a azahar, donde se saluda con buenos días y buenas tardes, donde en menos de 24 horas es posible cruzarse cuatro veces con el mismo auto, donde al coche nuevo todo el pueblo lo reconoce, donde se duerme la siesta, donde los caballos, ovejas, gansos y gallinas andan sueltos por la calle, donde el de la mesa de al lado convida de su asado, donde se dice por favor y muchas gracias, donde la gente devuelve lo que otro se olvidó, donde nadie está apurado, donde en el restorán hay un señor que canta como Nino Bravo y las parejas bailan pero no salen por televisión, donde crecen las lechugas y los repollos a metros de la calle, donde las casas más humildes tienen vista al río Paraná, donde un domingo a mediodía hay más gente haciendo el asado que tomando sol en la playa, donde al porteño se lo reconoce antes de que hable, haga o diga nada, donde a los porteños no nos queda otra que callarnos. A dos horas y media de Buenos Aires, o veinte de la Quiaca, San Pedro.