No te llama y estás mirando su  twitter para enterarte de sus movimientos. a medida que lees, repasás si lo que dice que hace (en el limbo del pajarito) es lo que dijo que haría (mientras remoloneaba en tu cama). sonreís, lo imaginas, lo calculás. pispeás una foto que sube. y si interactúa con alguien (se llama así "interacciones"), y empezás a investigar a "la interactuada". porque si el ida y vuelta de 140 caracteres es con un señor, ni te mosqueás. asi, lo seguis las 24 horas. sabés en qué minuto se levanta y cuándo se va a dormir. hay que decir que whatsapp te da una mano importante. "Ultima vez conectado" pasa a ser tu mejor aliado y detective. volvemos a twitter. entrás a cada post y escrutás hora del mensaje. también si lo mandó desde el celular, la tablet o la pc. todo aporta para reconstruir en el ciberespacio la ruta de tu "¿novio virtual?". también llegás a ver la tele en simultáneo -cada uno en su casa, y vas analizando qué data larga. es como estar los dos tirados en el sillón, pegaditos, conversando sobre ese programa, con el control remoto en la mano. ¿ah, no? no. eso es lo que te gustaría. no te confundas. realidad y planeta virtual. bueno. sigo. de paso, y como estás aburrida, capaz que vos también subís algo, ya influenciada o tentada para encontrártelo o cruzártelo ahí arriba, en la estratósfera 2.0. te encantaría que mientras estás desparramada en pijama apareciera algún mensaje suyo. un hola. un algo. pero no dirigido a sus 8.500 seguidores. estás esperando un mensaje para vos solita. ni hablar de una llamada telefónica. esas ya cotizan en bolsa. o son para museo de cera. te hacés la croqueta. esperás. tu ansiedad trepa al limite. empezás a odiar las redes sociales y su perversion. las mismas redes que te ayudaron a conocerlo e investigarlo. tratás de aceptar las reglas del juego y seguís esperando. que aparezca. en carne y hueso. para después constatar si lo que te cuenta -en persona- es lo que dice que hizo y vos te acordás que leiste (¡en twitter!). te volvés loca. y después de dos besos (reales), aflojas. un poco. porque al fin y al cabo, tampoco sobran señores y este besa bien, y al menos acá, en el mundo de carne y hueso, si se está tomando un helado ahora al lado tuyo, y podes tocarlo, todavia tiene chance.